Nuestra História

El Palacio Ramallete, antiguo palacio urbano perteneciente a la familia Taborda, Duques de Palmela y Condes de Póvoa, incluye una gran historia. Así, una de las zonas de la casa que ahora alberga, entre otras, la suite del jardín, fue construida en el remoto siglo XVII y permaneció intacta después del terremoto de 1755.

A lo largo de los siglos, muchos huéspedes distinguidos, pertenecientes a la alta nobleza europea – tales como los Duques de Windsor, Augusta Victoria Hohenzollern, el Rey Manuel II, Pedro de Sousa Holstein, el Conde Guillermo de Schaumburg-Lippe, el Rey Luis I de Saxe-Coburgo y Gota – pero también muchas personalidades importantes de la cultura y de la política de la historia portuguesa y europea, pasaron por el palacio.

El escritor Eça de Queirós, uno de los más importantes letrados de la historia portuguesa y amigo allegado de la familia Taborda, describe el Palacio Ramallete en su obra Los Maia, de la siguiente forma:

“La casa que los Maia vinieron a habitar a Lisboa en el otoño de 1875, era conocida (…) en todo el barrio de las Ventanas Verdes, como la casa del Ramallete o simplemente, el Ramallete. A pesar de este nombre fresco de casa de campo, el Ramallete, caserón sombrío de paredes severas, con una hilera de estrechos balcones de hierro en el primer piso, y por arriba, una tímida fila de pequeñas ventanas abrigadas, en el borde del tejado, tenía el aspecto triste de residencia eclesiástica del tipo de edificación del reinado de la señora D. María I: con una campanilla y una cruz en el extremo superior, bien podría parecer un colegio jesuita. El nombre “Ramallete” seguramente provenía de un revestimiento cuadrado de azulejos que hacía de panel en el lugar heráldico del escudo de armas – que nunca llegó a ser colocado – y representaba un gran ramo de girasoles atado con una cinta, en la cual se podían distinguir letras y números de una fecha.

Lo que sorprendía a primera vista era el patio, otrora tan lúgubre, desnudo, pavimentado con ripio – ahora resplandeciente, con un pavimento a los cuadrados de mármoles blancos y rojos, plantas decorativas (…)”, Los Maia, Eça de Queirós (traducción libre).

Aún hoy, en todas las zonas del Palacio Ramallete, se siente la elegancia exclusiva y el ambiente glamoroso de épocas pasadas, cuando se encontraba aquí la alta nobleza y la elite de la sociedad europea.